Tomasa Espera

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drunkcyclist:

Seems legit..

"El mundo está lleno de horror. Se sabe. Y la ciencia ha de darnos elementos para comprender la naturaleza del horror, sus motivos, su poder para materializarse y otorgar sentido, los modos en que insufla aire a tantas vidas al extremo de parecer casi una forma particular de vida. Su seducción.
Cargando con una vida, he debido soportar todo tipo de pavores. He conocido la infamia y el cinismo. Los he incluso abrigado en mí. Pero nunca he soportado el menor contacto con una de las formas más pudendas de ultraje de la vida: el desprecio por el vicio abandonado.
Es comprensible que quienes nunca han vivido el vicio sean incapaces de concebir siquiera el sentido de habitación y comunión que enlaza a un hombre con el vicio primorosamente construido. Conocemos casos de gente pacata y pusilánime —y sí, horror de horrores, incluso anhedónica— incapaz de conceder al vicio el lugar vivificante y tierno que la Naturaleza le ha reservado en la comunidad de las almas. Pero que haya personas que, conociendo las favores del vicio, renuncien a ellos con desprecio, es una desafección imperdonable e infame.
Sucede aquí como en la pérdida del temor de Dios, comportamiento propio de una cultura de hombres mediocres e impíos. La soberbia es uno de los signos de la decadencia social tantas veces anticipada por los profetas. Tenían razón esos teólogos que afirmaban que Dios podía perdonar a aquellas pobres almas de pueblos bárbaros que jamás conocieron su Palabra, pero que era implacable con aquellos que, expuestos de manera privilegiada a la Gracia, la negaban con soberbia. La ignorancia natural de la Verdad es tolerable; su negación social, el oprobio.
Vivimos una época particularmente horrorosa. Se sabe. Ayer tuve que ver un comercial que invitaban al vicioso a romper cigarrillos, a pisotearlos. Una mujer descrita como otrora decadente y desgraciada por causa de su adicción al cigarrillo, exhibía su gesto de destrucción como una suerte de emancipación. Esta señora representaba el espeluznante destino del vicio en el mundo actual: esa falaz y desgraciada asociación con la esclavitud. Pretender que el vicio esclaviza solo muestra una total ignorancia de su naturaleza y funcionamiento. Todos esos cuerpos lúgubres asociados mediáticamente al vicio no son más que el resultado de una disposición deseante más bien débil y triste. Estaban condenados a la esclavitud de entrada: en sus vidas las anfetaminas, el tabaco o el alcohol, no son más que contingencias, si no se doblegaban ante esas sustancias lo harían ante cualquier otro objeto.
Pero el verdadero vicioso es un hombre vigoroso y libre. Cabalga la sustancia. La doma. Le pone bridas. Él mismo es jinete y caballo. Equus eroticus. Debemos ver aquí una libre relación de transferencia de poder y no de vulgar obediencia. Recuerdo esa preciosa leyenda que nos cuenta que el gran Aristóteles gustaba de ser cabalgado por su ama Herpilis. Todos aquellos espíritus bellos que se ejercitan en la filosofía conocen bien esta doble relación de dominio. Filósofo ponyboy.
Richard Tamayo N."

- melisMatik*: Equus eroticus 

Te ve en blanco, siempre
budasufi:

‘Nietzsche y el fin de la religión’ de Victor Massuh.

"Es víctima de una extraña enfermedad. Es incapaz de concretar sus pensamientos; conserva entera su lucidez, pero cuando se le presenta un pensamiento, cualquiera que sea, no puede darle una forma exterior, es decir, traducirlo en los gestos y palabras apropiados."

- fragmento guión cinematográfico “Los dieciocho segundos” de Antonin Artaud.